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La seguridad laboral, la vemos como una inversión o un gasto

Contenido del artículo

Seguridad laboral inversión o gasto para las empresa

Lo primero que hay que saber es que: financiar la seguridad del trabajador en su puesto de trabajo no es una opción, es una obligación legal de la empresa, eso lo dice la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, según la cual “todas las empresas o autónomos, incluidas las Administraciones públicas e independientemente de su actividad, riesgo, tamaño…, que tengan contratado al menos a un trabajador, tienen el deber de protegerle frente a los riesgos laborales, garantizando su salud y seguridad en todos los aspectos relacionados con su trabajo, mediante la integración de la actividad preventiva en la empresa y la adopción de cuantas medidas sean necesarias”.

A partir de aquí, queda por resolver una duda: ¿el dinero que paga la empresa, por cubrir esta obligación legal, resulta una inversión o es un gasto? A todas luces una inversión. A pesar de que su retorno no pueda ser cifrado en términos de beneficio económico, en el corto, medio y largo la reducción de accidentes laborales también supondrá un decrecimiento tanto de costes directos (sueldo del accidentado durante la baja laboral, gastos en la reparación de daños materiales que pudiera haber causado el siniestro…) como indirectos (el rendimiento del resto de la plantilla no se ve afectado, la imagen corporativa y de producto no se ve resentida…).

 

Pagar indemnizaciones, algo que la seguridad laboral puede evitar

Estamos en tiempo de apretarse el cinturón. No sobra un euro, así que mejor ahorrarse pagar las altas indemnizaciones, a pagar por parte de una empresa, en las que puede desembocar un accidente laboral.

Tener un presupuesto en seguridad puede evitar un accidente que, a menudo, es debido a motivos como ausencia o deficiencias en el sistema de gestión de riesgos laborales en las empresas; falta de cultura preventiva; desconocimiento de los riesgos debido a la falta de formación específica o, también, a exceso de confianza por parte de los trabajadores que desarrollan el trabajo. Gran parte de estas razones son evitables invirtiendo en medidas de seguridad laboral o en formación de los trabajadores.

 

Cuantías económicas en indemnizaciones

Las indemnizaciones a pagar, por una empresa, en caso de accidente de alguno o algunos de sus trabajadores pueden variar bastante. Las leves, en su grado mínimo, con multa de 45 a 485 euros; en su grado medio, de 486 a 975 euros; y en su grado máximo, de 976 a 2.450 euros. Las graves con multa, en su grado mínimo, de 2.451 a 9.830 euros; en su grado medio, de 9.831 a 24.585 euros; y en su grado máximo, de 24.586 a 49.180 euros.

 

La investigación tras el accidente

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 9.1 d) de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), es competencia de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, informar a la autoridad laboral sobre los accidentes de trabajo mortales, muy graves o graves que se hayan producido en una empresa.

Si no se inicia una investigación de oficio, por parte de la Administración, el trabajador afectado puede presentar la denuncia pertinente ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de la provincia en la que ha tenido lugar el accidente de trabajo. Con ella se abrirá una investigación en la que, entre otras cuestiones, se tratará de aclarar si hubo responsabilidad, por parte de la empresa, en el accidente.

La investigación permitirá al juez determinar si el trabajador tiene derecho a una indemnización por accidente laboral. También, si la empresa debe asumir algún tipo de multa por negligencia o dejadez, así como si deberá implementar algunos cambios para mejorar la prevención de accidentes laborales.

 

Costes directos, costes indirectos

Para una empresa, padecer un accidente laboral entre sus trabajadores no va a suponer un coste. Va a suponer varios costes que podemos dividir en dos grupos para entenderlos mejor:

  1. Costes directos

Las empresas los suelen tener claramente identificados en forma de pólizas de seguros que suben de precio tras un accidente; indemnizaciones a las que hacer frente; gastos asistenciales; sanciones por incumplir la normativa sobre seguridad laboral; minutas de los abogados; costes en formación para los trabajadores sustitutos de los accidentados; reposición de la maquinaria y/o materiales involucrados en el accidente…

  1. Costes indirectos

Estos no son tan fáciles de identificar. En este grupo entrarían el tiempo perdido por el trabajo inconcluso por parte del trabajador o trabajadores accidentados –incluso por el resto de la plantilla, si el accidente es grave-; la incidencia negativa en la productividad; el mal clima laboral creado entre trabajadores, mandos intermedios y dirección; la mala imagen que va a transmitir la empresa, sobre todo si se demuestra que el accidente se ha debido a una falta de inversión en seguridad laboral (esto puede traducirse, por ejemplo y en los casos más graves, en descensos en el valor de las acciones, cancelaciones de contratos…).

 

Inversión en tecnología para mejorar la seguridad laboral

Ahora que hemos visto que la inversión en seguridad no es un gasto, podemos analizar cómo ampliarla. Además de los equipo de protección individual y prevención de riesgos laborales tradicionales, han surgido para complementarlos nuevas soluciones en de la mano de tecnología como UWB (Ultra Wideband), ultrasonido, WIFI, Zigbee o inteligencia artificial. Generan sistemas de seguridad que: evitan atropellos de trabajadores, previenen colisiones entre vehículos controlando semáforos industriales, o inteligencia artificial para la detección de personas, entre otros. Pero sin duda entre ellas que más destaca es la Banda Ultra-Ancha como sistema de localización en tiempo real (RTLS) para seguimiento en interiores.

He aquí algunas razones que justifican el uso de estas herramientas tecnológicas en la prevención de riesgos laborales

  • Mejora las condiciones laborales de los trabajadores.
  • Reduce el número de bajas y el coste que estas conllevan para las empresas.
  • Incrementan la productividad empresarial.
  • Fomentan un buen clima laboral, al percibir el trabajador el interés de la empresa por su seguridad.
  • Permiten cumplir con la normativa vigente de Prevención de Riesgos Laborales.

 

Aquí puede ver cómo la tecnología previene atropellos en una industria

sistema antiatropellos industria AGC Flat Glass Ibérica

 

Retos de la inversión de tecnología en seguridad laboral

Teniendo en cuenta los avances de tecnología en la seguridad laboral, la inversión en este campo por parte de la empresa permite afrontar los siguientes retos:

  • Costes: hay que acometer inversiones si se pretende disponer de sistemas de tecnología avanzada capaces de integrarse en los esquemas de seguridad globales de la empresa.
  • Constante innovación: los usuarios tienen que sentirse seguros trabajando con empresas que se preocupan por la implementación de tecnologías punteras.
  • Adaptación de esas tecnologías avanzadas a la infraestructura del cliente.

Cada cliente es un mundo. Por lo tanto, habrá que conocerle muy bien, lo que se consigue analizando profundamente sus necesidades. Después, la implementación y adaptación de tecnología se podrá realizar sin problemas, teniendo como objetivo final la mitigación del riesgo.